

En el ámbito clínico solemos prestar mucha atención a los cambios cognitivos que pueden aparecer tras una lesión o ante diferentes condiciones neurológicas.
Sin embargo, cuando cambian los pensamientos, la identidad o la manera de procesar la realidad, también pueden transformarse otras dimensiones de la vida de una persona.
Entre ellas, la sexualidad.
Cuando una persona atraviesa una lesión como un daño cerebral o vive con diferentes condiciones neurológicas, pueden cambiar muchas cosas: la forma de pensar, de interpretar lo que ocurre alrededor o incluso la manera en que se percibe a sí misma.
En estos procesos también puede cambiar la forma de vivir el hecho de ser personas sexuadas, de una manera u otra.
Estos cambios abren preguntas que forman parte de la experiencia humana:
¿Cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo?
¿Cómo deseamos?
¿Y cuál es el vínculo con los demás?
Todas estas cuestiones también pueden verse influidas por los cambios neurológicos.
En muchas ocasiones, cuando se trabaja con personas que presentan lesiones o condiciones neurológicas, la sexualidad queda fuera de la conversación clínica.
Sin embargo, excluir esta dimensión sería dejar fuera una parte esencial del ser humano.
Comprender cómo estos cambios pueden influir en la identidad, en el cuerpo o en las relaciones permite ampliar la mirada y acompañar a las personas teniendo en cuenta más aspectos de su experiencia vital.